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  • Santiago Castiello

Una mirada al futuro de la internacionalización de la educación superior (segunda parte)


(Este blog fue publicado originalmente en: https://daepi.wordpress.com/2012/09/30/una-mirada-al-futuro-de-la-internacionalizacion-de-la-educacion-superior-23/)


Hola de nuevo, en la entrega anterior hablamos que existen cuatro paradigmas que debemos cambiar para que la internacionalización avance en nuestras instituciones de educación superior. En esta segunda entrega analizaremos los primeros dos:


Paradigma 1: Existe un modelo de internacionalización único, probado y que debemos replicar y masificar


Sir Ken Robinson en una de sus pláticas más memorables titulada “Cambiando los paradigmas de la educación” menciona que todos los países del mundo están haciendo reformas a sus sistemas educativos, que todos creen que el sistema educativo mundial debe cambiar. Pero al mismo tiempo advierte que corremos un gran riesgo porque seguimos intentando reformar algo pero haciendo lo mismo que hemos hecho en el pasado. Podemos reformar todas las leyes educativas de un país, podemos adoptar tecnologías para fomentar y facilitar el aprendizaje, podemos incluso cambiar nuestros modelos educativos y prácticas pedagógicas; pero mientras sigamos queriendo aplicar una misma receta para todos los alumnos, difícilmente podremos explotar el potencial de cada uno de ellos.


Hoy en día, creemos que todos los alumnos necesitan pasar por un proceso igual, que a todos los podemos ir llevando al mismo ritmo, interesarlos en los mismos temas, enseñarles las mismas habilidades.


En el caso de la internacionalización a veces nos pasa algo muy similar. Pensamos que para que un alumno sea exitoso, competitivo y que se desenvuelva en un ambiente multicultural es imprescindible que salga, que viaje, que estudie en otro país… Muchas universidades en la actualidad estamos trabajando arduamente por conseguir que todos nuestros estudiantes salgan del país y cursen una parte de estudios en el extranjero. Ojo, no me malinterpreten, eso está muy bien, sin duda que estudiar en otro país está lleno de beneficios, el problema radica en la masificación y la estandarización.

Yo creo que lo más importante es que sepamos identificar el objetivo último de la internacionalización de cada individuo. Existen muchos beneficios y muchas razones para internacionalizar a un estudiante, a un profesor, a una Institución completa. ¿Cómo podemos encontrar la razón adecuada para cada caso?


Simon Sinek tiene un libro muy interesante que se titula “Start with WHY”, (Empieza con “por qué”). Ahí nos plantea un esquema que se resume en lo que él llama el “círculo dorado”. Imaginémonos tres círculos concéntricos, en la parte exterior tenemos el “qué”, ¿qué hacemos en la internacionalización? Formamos profesionistas competitivos, actualizados en los últimos avances de disciplina; fomentamos la exposición a otras culturas, a otras formas de pensamiento, etc. Un poco más adentro están los “cómos”, ¿Cómo logramos eso? Atrayendo estudiantes y profesores internacionales a nuestras universidades, generando opciones para enviar a nuestros alumnos y profesores al extranjero, etc. Pero lo más importante, en el núcleo de estos círculos, es el “por qué”. ¿Por qué es importante realizar esos “qué’s”? ¿Para qué?, ¿Cuál es el fin último? Y aquí es donde no existe la posibilidad de un modelo único. Ni todos los alumnos necesitan salir al extranjero, ni todos necesitan salir a los mismos lugares. Encontrar esos porqués nos ayudarán a desarrollar las competencias necesarias en nuestros estudiantes.


Un ejemplo muy claro es el caso de Estados Unidos. En general, Estados Unidos nunca se ha distinguido por ser un país cuyos estudiantes busquen salir a estudiar al extranjero, cada vez son más pero siguen siendo muy pocos. Peor aún, ¿saben cuál es el principal destino de los alumnos estadounidenses que buscan cursar de manera total o parcial un programa de educación superior?: El Reino Unido. Con esto pareciera que esos alumnos no están necesariamente pensando en los por qués sino en los “qués”. Muchos de ellos quieren ¿qué? Estudiar en una universidad igual o mejor que la mía según “x” ranking sin que esto represente un reto cultural o de adaptación. Más adelante hablaremos como para hacer eso ni siquiera tenían que haber salido de su país, había otras opciones. ¿No habría sido mejor exponerlos a una cultura diferente como la nuestra, la latinoamericana? ¿o quizá culturas orientales?


Paradigma 2: Todo debe ser presencial

Hablemos ahora de un nuevo fenómeno que ha invadido las redes sociales y los principales periódicos y blogs dedicados a la educación superior en los últimos meses, hablemos de los MOOCs.


Los MOOCs, (Massive Online Open Courses, por sus siglas en Inglés) o cursos masivos, abiertos y en línea están redefiniendo lo que en los próximos años será un nuevo modelo de desarrollo y actualización profesional para millones de personas alrededor del mundo. ¿Qué hace a estos cursos tan especiales?


Tomemos el ejemplo de Coursera: Coursera es una plataforma tecnológica en la que 19 universidades de 5 países ofrecen cursos en línea masivos. Tiene menos de un año de vida y al mes pasado alcanzó un millón de estudiantes provenientes de 196 países inscritos en poco más de 100 cursos. Perdón, pero tengo que repetir esa cifra: un millón de estudiantes provenientes de 196 países. En el mundo existen 204 estados soberanos e independientes y esta plataforma ha sido de capaz en 10 meses de entrar a por lo menos un hogar del 96% de los países del mundo.


Esta misma semana, Coursera anunció que para 2013 serán 33 las universidades quienes participen impartiendo 200 cursos además de que abrirán su programa a cursos en un segundo idioma: El chino mandarín.


¿Se imaginan un salón de clases de coursera? Me atrevo a decir que es imposible que hoy en día exista otro espacio para que cualquier persona tome cursos de educación superior de tan prestigiadas universidades y tenga el privilegio de tener como compañeros de aprendizajes a personas de prácticamente cualquier región en el mundo. ¿Cómo afecta esto a la internacionalización, a la movilidad estudiantil?, ¿La complementa, la sustituye?


Por supuesto que Coursera no es el único, el primero o el mejor. Existen también otros ejemplos como: Udacity, MITx y MIT OCW, EDx, etc.


Retomando el comentario del paradigma anterior es importante que identifiquemos el “porqué” de la internacionalización, de la movilidad; y con base en la respuesta, podremos diseñar una mejor estrategia que puede o no implicar el desplazamiento de alumnos y profesores o conectarlos a través de la tecnología.


La siguiente semana leeremos la tercer y última entrega para discutir los dos paradigmas restantes. Mientras tanto, compartan sus comentarios para que podamos tener una verdadera comunidad de aprendizaje alrededor de estos conceptos. ¡Hasta la próxima!

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